Pulsación cardiaca



El fenómeno de la pulsación se manifiesta en toda forma de vida mediante ritmos tales como flexión-extensión, tensión-relajación, inspiración-espiración, diástole-sístole o anabolismo-catabolismo. En general son fases de retracción y expansión, o activación y relajación. También el planeta Tierra o el Universo poseen su propia pulsación.


A través de la pulsación cardíaca podemos intervenir en todos los sistemas físicos (circulatorio, respiratorio, nervioso, etc.) y también energéticos y vibracionales. Se trata de una alineación directa con el pulso de la vida.


Se realiza tocando puntos concretos del cuerpo, bien a través del mapa de meridianos de la medicina tradicional china (tal como en la acupuntura o la digitopresión), bien simplemente en zonas donde sea necesario activar y regenerar o relajar y distender.


Para ello se realizan dos movimientos sutiles al tiempo que se ejerce la presión con los dedos sobre la zona a intervenir. Lo primero es sentir el pulso cardíaco en la zona o en los propios dedos. A partir de ahí los movimientos sutiles a realizar son “pull” (tirar) y “push” (empujar). En ellos, la energía realiza un movimiento ascendente (de paciente a sanador) o descendente (de sanador a paciente).


Una pulsación de sólo un minuto sobre un punto físico y/o energético consigue estimularlo o relajarlo dependiendo del movimiento sutil que se ejerza. Por otra parte, la pulsación cardíaca se realiza como modo de equilibrar zonas distales, usando ambas manos a un tiempo. En este caso la técnica consiste en permitir que el pulso contenido en tales zonas se equilibre, pulsando ambas al unísono. Aquí el sanador puede añadir la consciencia de su propia pulsación cardíaca en estado de expansión.


La técnica de pulsación cardíaca puede usarse en multitud de casos. En general ayudan a relajar puntos del sistema muscular u óseo que de otro modo necesitaría una manipulación compleja. Sus efectos igualmente beneficiosos en el sistema sanguíneo (a nivel inmunológico, de regeneración de células, etc.) y en el sistema nervioso (descongestionando zonas sujetas a mayor presión nerviosa, activando otras y permitiendo un reequilibrio total del mismo).


Posee efectos en las tres fases de los diferentes ciclos biofísicos (mareas larga -pulsación general del universo-, media -vibración general propia de cada organismo- y corta -impulsos nerviosos del líquido encefalorraquídeo-).

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